Un gesto de gratitud que quedará para siempre

Jordi Ciria, vecino de Banyoles de 57 años, ex cocinero y trabajador de la ONCE, ha querido expresar su agradecimiento a los profesionales de la Clínica Salus con un regalo muy especial: dos fotografías de Banyoles y Girona tomadas y editadas por él mismo, que ya pueden contemplarse en la entrada del área intermedia, en la segunda planta del centro.
Jordi ingresó en la Clínica después de sufrir una grave caída en su domicilio en la que se fracturó la tibia y el tobillo. La situación requirió la intervención de los bomberos para rescatarlo y tuvo que ser operado en dos ocasiones en el Hospital Josep Trueta. Tras las intervenciones, ingresó en la Clínica para iniciar el proceso de recuperación, que se ha prolongado durante cuatro meses.
Esfuerzo y constancia
Según explica él mismo, llegó en un estado físico muy delicado y con grandes dificultades de movilidad, hasta el punto de no poder levantarse de la silla. Con esfuerzo, constancia y mucha voluntad, pero también gracias al acompañamiento y la atención recibida por parte de los profesionales del centro, Jordi ha conseguido evolucionar favorablemente y actualmente ya ha podido regresar a casa para terminar su rehabilitación. Su agradecimiento va especialmente dirigido al personal de Enfermería, las auxiliares y las doctoras de la segunda planta, así como al servicio de rehabilitación. Pero de manera muy especial, ha querido destacar la labor de la fisioterapeuta Laura Xargay, a quien considera una de las personas que más le ayudaron durante estos meses tan difíciles.
Símbolo de agradecimiento
Apasionado de la fotografía desde hace años, Jordi conserva en su ordenador cientos de imágenes captadas a lo largo del tiempo. Cuando pensó cómo podía devolver, de alguna manera, el cariño y el trato humano recibido durante su estancia en la Clínica, tuvo claro que el mejor homenaje era regalar dos instantáneas de Banyoles y Girona que él mismo seleccionó, editó y enmarcó antes de entregarlas al centro. Estas fotografías decoran ahora la entrada de la segunda planta de la Clínica y se han convertido también en un símbolo de reconocimiento y cariño.
Jordi también hizo llegar una emotiva carta de agradecimiento a los profesionales que le acompañaron durante su proceso de recuperación, y que reproducimos a continuación:

