Vasile Andron: la pintura como herramienta terapéutica

Hace unos meses, Vasile Andron, un jardinero y albañil rumano de 48 años, tuvo que ingresar en la Clínica Salus a raíz de un desafortunado accidente laboral. La recuperación siguió su curso y, de repente, Vasile se dio cuenta de que su convalecencia también tenía un lado positivo: ahora disponía de tiempo, un bien escaso mientras trabajaba, para dedicarlo a una actividad que le gustara y que, al mismo tiempo, le ayudara a superar el trance.
Con el apoyo y el estímulo de la doctora Eva Peláez, y el acompañamiento cercano de nuestra SAER, Lídia Orra, y tras tomarse unos días de reflexión, tomó la decisión de recuperar la vocación artística que había tenido de joven en su país natal. En Rumanía había estudiado para ser escultor y allí había perfeccionado la técnica del dibujo. Pero no se limitaría a dibujar, sino que también empezaría a pintar.
Dicho y hecho. El resultado es una colección de casi 50 obras realizadas con lápices de colores. Algunas de ellas han sido seleccionadas para formar parte de la exposición titulada Primera vez, que puede contemplarse en dos espacios de la Clínica: en la recepción principal y en la sala de visitas de la segunda planta. La mayoría de las piezas están dedicadas a la mujer, aunque también encontramos paisajes y elementos de la naturaleza, como aves o flores. A través de estas creaciones, Vasile expresa sentimientos complejos y profundos: tristeza, dolor, sentido de justicia, pero también amor, respeto y ternura.
Proceso creativo
Vasile, muy perfeccionista, explica que hubo días en los que no se sentía satisfecho con el resultado y llegaba a romper los bocetos. En esos momentos, el apoyo del equipo ha sido clave: tanto Lídia como el personal sanitario le animaban a conservar sus obras, ayudándole a ganar confianza y a dar valor a su trabajo. Gracias a este acompañamiento, muchos de esos bocetos se han convertido hoy en cuadros terminados.
El título de la exposición (Primera vez) refleja un momento vital: es la primera vez que Vasile ha encontrado el coraje para expresar y compartir sus sentimientos con los demás. Tal como él mismo explica: “Quien me conozca, y seguramente también quien no me conozca, puede leer mis pensamientos en estas pinturas.”
Impacto emocional
Más allá del valor artístico, este proyecto ha tenido un impacto profundo en el bienestar emocional de Vasile. Pintar le ha permitido descubrir una nueva manera de ser más calmada, reflexiva y consciente. También ha comprobado que su entorno ha valorado muy positivamente esta nueva forma de expresión personal, reforzando su autoestima.
En la Clínica Salus creemos firmemente en una atención integral que tenga en cuenta no solo la recuperación física, sino también el bienestar emocional y personal de cada paciente. Por eso compartimos la historia de Vasile, porque ejemplifica cómo el tiempo de recuperación puede convertirse también en una oportunidad de redescubrimiento.
